El duelo en la vida de un niño

Pautas ante el duelo del niñ@

Cuando un niñ@ pierde a un ser querido, la muerte apenas forma parte de su realidad. Nunca resulta sencillo darle la noticia. Sin embargo es importante fomentar el diálogo y trabajar en todos los ámbitos de su vida.
Existen pautas que debe seguir el adulto con un menor ante la muerte de alguien cercano:

Comunicar pronto la noticia

Es importante que cuando la persona fallece informarle sin dilación (ya que el niño intuye que algo está ocurriendo) explicándole que la persona ha muerto y lo que supone morir, ya que muchas veces hay niñ@s que no tienen muy claro “el no retorno” que conlleva la muerte.

Decir la verdad

Si le engañamos y decimos que se ha ido por ejemplo a otra ciudad a trabajar, puede sentirse abandonado y triste por no habérselo dicho y despedido.

Dar la noticia poco a poco

Es importante ajustar lo que se les dice a su edad. No es necesario entrar en muchos detalles, aunque hay que estar dispuestos a responder a sus posibles preguntas.

Mostrar emoción delante del niño

Es interesante que nos puedan ver como un modelo a la hora de expresar su sentimiento. Pero debemos tener cuidado con que el niño no intente ocultar su dolor para no afligirnos a nosotros.

Asistir al entierro

Aunque no hay que obligarles es importante preguntar al niño si quiere ir. Los entierros forman parte de nuestra vida y como tal no se les debe ocultar. La vida también conlleva momentos de sufrimiento y frustración, y por lo tanto tienen que ir aprendiéndolo.

Expresar las emociones

A partir de que el niño ya es consciente de la pérdida, conviene crear espacios donde el pequeño pueda hablar de todo lo que siente, ya que de lo contrario el duelo puede verse interrumpido o no iniciarse. Poder expresarlo le ayudará a que no se enquiste la emoción.

Duelo

Comportamiento sano del duelo

Puede ser que como pasa con los adultos, el niño sea capaz de llevar el duelo de forma ‘sana’, o puede ser que empiecen a aparecer síntomas tales como la rabia, la no aceptación, conductas de mal comportamiento, etc., en estos casos, los psicólogos infantiles aconsejan trabajar en todas las áreas (padres, hermanos, abuelos, colegio) con el niño, además de las sesiones con el psicólogo.

A nivel familiar se debe estar más con él, hacer salidas y entretenerse, ya que nuestra inercia puede ser practicar “el luto” y quedarnos en nuestro dolor, lo que nos impide a nosotros y al niño desconectar. En el ámbito escolar, se debe explicar a los compañeros cómo tratar al que ha tenido la pérdida. Deben mostrar disponibilidad, paciencia y afecto pero no hacerle sentir un caso raro.

Pero el duelo no deber convertirse en una patología y acudir por sistema al psicólogo.

El duelo ‘duele’, es lo natural, pero en la mayoría de los casos tanto los niños como los adultos irán pasando por sus respectivas fases, elaborando el duelo y aprendiendo a aceptar la pérdida.