La ciencia también te enseña a ser feliz

Cuatro rituales científicos para ser feliz

Feliz…. ¡menuda “palabrita”….. casi nada!. Tengo un gran y querido amigo, que como ingeniero de formación y profesión a veces se muestra escéptico de la psicología positiva y/o humanista. A veces, cuando nuestras conversaciones han ido más allá de lo cotidiano, hablamos de cuánto de ciencia hay en esa psicología. También de ser feliz. Con la aparición del libro “The Upward Spiral” del neurocientífico Alex Korb donde abarca la depresión desde la neurología aplicada al día a día, perspectiva a la que no estamos acostumbrados, me acordé de él y de aquellos que muestran dudas. Para ellos y para los que buscan ser feliz va mi artículo de hoy.

La depresión puede sentirse como una espiral descendente, un torbellino de tristeza , fatiga y apatía. En “La espiral ascendente“, el neurocientífico Alex Korb desmitifica los procesos cerebrales complejos que causan depresión y ofrece un enfoque práctico y eficaz para mejorar. Sobre la base de las últimas investigaciones en neurociencia , este libro ofrece docenas de consejos simples que se pueden hacer todos los días para volver a cablear el cerebro y crear una espiral ascendente hacia una vida más feliz y saludable.

1. Hacer una lista de cosas por las que nos sentimos agradecidos

Casi todas las personas tienen tendencia a sentirse mal por un sinfín de cosas en el día a día, según Korb preguntarse algo tan sencillo como “¿Por qué cosas me siento agradecido?” puede conseguir aumentar la densidad de las neuronas y la inteligencia emocional, que se traduce en que ayudará a que mejoren nuestras relaciones personales e incremente la presencia y actividad de la serotonina y de la dopamina que son  sustancias involucradas en la motivación y la sensación de placer y felicidad.

Lista ser feliz

2. Identificar la emoción

Ser consciente y saber poner nombre a lo que sentimos nos va a ayudar mucho más que si reprimimos o fingimos que nada sucede. Aunque a nivel consciente nos autoengañemos diciendo que no nos ocurre nada, no lograremos engañar a nuestro sistema límbico (encargado de regular las emociones). Si verbalizamos nuestras inquietudes se producirán cambios significativos en nuestro cerebro. Según varias investigaciones aceptar las emociones ayuda a regular los efectos negativos. La psicoterapia en el tratamiento de la depresión va a ayudar a que la persona sea capaz de ponerse en contacto con sus sentimientos y emociones, y que nos lo exprese, lo que será motivo de éxito.

emociones

3. Tomar decisiones

Antes de la toma de una decisión existe un estado de incertidumbre y miedo a equivocarnos, de hecho, a veces es tanto el miedo, que la persona pospone por largos periodos de tiempo esa decisión. Sin embargo una vez que tomamos una decisión se cierra ese episodio angustioso de incertidumbres y miedo, y ya solemos estar dispuestos (o deberíamos) a asumir las consecuencias. A nivel cerebral, tomar decisiones y establecer objetivos activa un mismo circuito cerebral dentro de la corteza prefrontal,  de forma positiva y reduciendo la ansiedad y el estrés. Pero tenemos que ser conscientes que a veces nos vamos a equivocar en nuestras decisiones, de hecho entre más busquemos ser perfectos y no equivocarnos más infelices seremos.

Para conseguirlo, el investigador Andrew C. Hafenbrack, doctor experto en Psicología de las Organizaciones, realizó una investigación en la Universidad de Singapur por medio de la cual descubrió que 15 minutos de meditación o mindfulness diario contribuye a tomar mejores resoluciones, ya que la meditación nos ayuda a considerar la información que tenemos en el momento presente.

4. Abrazar sin pudor

Abrazar es mucho más importante de lo que podamos pensar, nos produce una sensación de bienestar, nos hace sentirnos queridos y a salvo y ayuda a mejorar el sistema inmunológico. Desde la Neurociencia, se explica por la liberación de endorfinas y dopamina. Esto se ha comprobado empíricamente, el profesor de Psicología y director del laboratorio del estudio de Estrés, Inmunidad y Enfermedad de la universidad americana Carnegie Mellon (Pensilvania, EE UU), Sheldon Cohen, analizó el efecto de estas muestras de afecto en 404 personas. Los resultados de su investigación fueron,  según sus propias palabras, que:

“sentir un abrazo de alguien en quien confiamos es una manera efectiva de reducir el estrés, y que aquellos que reciben más abrazos están de algún modo más protegidos frente a las infecciones

abrazos

 

Sencillo, ¿no?