Vampiros emocionales

Vampiros emocionales y víctimas

¿Eres un vampiro emocional o por el contrario eres víctima de ellos?

Seguramente en tu vida te habrás encontrado con personas que, inconscientemente o no, tienen la habilidad de sustraer la energía y el buen ánimo a las personas que le rodean, creando un halo de negatividad.Víctima vampiro emocional

El principal problema que causan los vampiros emocionales es que no sólo son capaces de enturbiar el ambiente durante lo que dure su presencia, sino que, a medida que nos relacionamos con ellos de forma cotidiana nos acaban generando altas cotas de estrés y fatiga emocional.

Las emociones se contagian, para bien o para mal, por lo que debemos tener en cuenta que el estado emocional de las personas que nos rodean acaba por afectarnos. Así que si se da la circunstancia de que estamos manteniendo emociones negativas durante cierto tiempo, los problemas psicológicos pueden empezar a aparecer.

Los vampiros emocionales se caracterizan por tener muy poca empatía. Se muestran claramente egoístas ya que utilizan la presencia de otra persona para vaciar toda la negatividad acumulada, sin reparar en que esto generará malestar y desazón a su interlocutor. Son incapaces de ponerse en el lugar de otro

Personalidades típicas de los vampiros emocionales

Aunque tienen ciertos aspectos en común, se han identificado 7 personalidades típicas de los vampiros emocionales:

  1. Personalidad criticona. Además de poner pegas y mostrarse contrario a todo lo que hagas o digas, su propósito último es hacerte sentir inferior a él. Tú siempre estás equivocado y él sabe la verdad de todo. Además, si le cuestionas su actitud, lo más normal es que se justifique diciéndote que “sólo quiere lo mejor para ti”. Si pasas tiempo al lado de ellos, te darás cuenta que casi todo lo que expresa es críticas y más críticas. Criticará tus ideas, tus gustos o tu conducta. Además hay que tener cuidado porque puede contagiarnos y que empecemos a criticar nosotros también.
  1. Personalidad pesimista. Se muestra apesadumbrado, todo le parece negativo y te va a costar horrores convencerle de que está siendo demasiado pesimista porque siempre tiene preparado un contraargumento que “demuestra” que la existencia no vale la pena. Si te rodeas de este tipo de persona, puede ocurrirte que acabes convenciéndote de que su visión de las cosas es cierta y siendo tú una persona pesimista, llevándote a una actitud negativa, sin esperanza por mejorar o de emprender tus proyectos.
  1. Personalidad catastrofista. Sus temas de conversación preferidos versan sobre catástrofes y hecatombes que han oído en las noticias o incluso en desastres que no han ocurrido pero que, en su opinión convencida, podrían suceder. Si tienes la mala suerte de coincidir con alguien así, notarás cómo pronto te sientes agotado y, en el peor de los casos, podrías empezar a incorporar a tus esquemas mentales algunas de sus paranoias.
  1. Personalidad quejica. No paran de quejarse por todo lo que les ocurre. Es probable que notes que el quejica descarga todos sus problemas cuando habláis, pero pocas veces se muestra abierto a escucharte y ofrecerte su apoyo cuando tú lo necesitas.
  1. Personalidad agresiva. Reaccionan de forma violenta y desproporcionada. Tanto que puedes tener un problema grave si no tienes cuidado con lo que haces. Estar cerca de una persona que te obliga a medir al milímetro todo lo que haces o dices no es positivo para tu salud mental y emocional.
  1. Personalidad sarcástica. Son especialmente molestos. Les encanta lanzar ironías sobre ti mientras se protege detrás de la levedad de una “simple broma”. De este modo nadie puede reprocharle su desplante ya que “sólo era una broma”. Si te expones mucho a una persona así, puedes acabar con la autoestima por los suelos.
  1. Personalidad victimista. Es el vampiro emocional que mejor sabe pasar desapercibido ya que su conducta no es histriónica ni agresiva, sino que se muestran desvalidos y sin capacidad para desenvolverse por sus propios medios. Suelen causar lástima y consiguen que los demás centren su atención en ellos.

¿Cómo se comportan los vampiros emocionales?

Los vampiros emocionales se nutren de dos elementos para poder empezar a robar la energía emocional a los que les rodean: tiempo y proximidad. Es necesario que consigan establecer ciertos vínculos emocionales y de amistad con la otra persona. A partir de ahí, suelen aprovecharse de sus puntos débiles y se encargan de sacarles partido.

Vampiros emocionales y víctimas

Por esta razón es difícil tener un buen estado emocional si el vampiro emocional es una persona que forma parte de nuestro círculo más cercano: familiares, amigos o tu pareja sentimental. Cuanto más próxima es la relación, más te va a costar evitar sus efectos nocivos.

El vampiro emocional sabe cómo zafarse

Es habitual que el vampiro emocional trate de humillar o ningunear a otras personas escudándose muy a menudo en justificaciones y pretextos para mostrar su punto de vista y mostrarse ante la gente como buenas personas. Incluso pueden no ser conscientes de que se comportan así, y no se percatan de los efectos negativos que tienen sus actos en las personas que les rodean.

Las causas de la conducta vampírica

En ocasiones, no reparan en que su conducta puede estar causada por situaciones o episodios traumáticos que vivieron años atrás (o quizás también por haber mimetizado conductas y actitudes disfuncionales que vieron en sus padres) y el producto de ello es que su manera de relacionarse con las demás personas se ve influenciada por estos mecanismos de defensa que ha ido adquiriendo y consolidando como parte de su personalidad.

Usar “ajo emocional” o dejarte chupar la energía

Vampiros emocionales

De ti depende valorar si el vampiro emocional merece una segunda oportunidad. Desde luego, el hecho de que algunos vampiros emocionales no sean del todo conscientes de que están dilapidando tu bienestar emocional no es excusa para que no te plantees seriamente cómo resolver, de un modo u otro, el malestar que crean en ti.

Por ello considero que es importante que sepamos identificarlos, que en la medida que podamos nos alejemos de ellos y que en caso de que en el transcurso de este artículo nos hayamos dado cuenta de que somos vampiros emocionales, tengamos la valentía de ‘trabajarlo’ y así poder dejar de serlo. Os garantizo que hará que seamos más felices.